De padres a hijos: una tradición viva

De niño, me fascinaba la hipnótica danza del vidrio fundido bajo las hábiles manos de mi padre.

Ahora, como maestro de este antiguo arte, sigo maravillándome ante las infinitas posibilidades del vidrio.

Cada pieza que creo es un testimonio de la belleza y el arte atemporales del cristal de Murano.

Bienvenidos a un mundo donde la tradición se une a la innovación y donde arde con fuerza el fuego de la creatividad.

 
TommasoGiordano-1407.jpg

Materias primas
Arte
Perseverancia
Genio
Pasión

El arte del cristal de Murano

El cristal de Murano tiene una larga historia y raíces ancestrales.

Es un oficio que existe desde hace siglos; las joyas que creo son el resultado de pruebas, errores, sudor, cansancio y alguna que otra quemadura. Pero también es un camino que me encanta, sumamente gratificante. La primera vez que vi a mi padre trabajar el vidrio con esa increíble pasión, la idea de ponerme manos a la obra me resultó irresistible.

No seguir este instinto habría significado para mí renunciar a los orígenes de mi familia y a la historia de Murano. Desde mi más tierna infancia empecé a observar y estudiar el vidrio, con todos sus mágicos matices de color.

Convertir los elementos esenciales de la tierra en joyas para llevar a diario es para mí un motivo de gran orgullo, y nada me satisface más que ver la mirada de quienes las lucen.

La pasión que me ha transmitido mi familia es fruto de la investigación, el ingenio, la destreza manual, la tradición y la perseverancia.

Una nueva interpretación de la tradición

«En 2020 abrí mi boutique en Venecia, una interpretación moderna de la tradición de Murano».

 

Las historias hacen que las joyas sean únicas.

Descubre las piezas disponibles